Día 9 : Foncebadón - Ponferrada (24-02-24) 29 kmt CAMINO FRANCÉS
A media noche me levanté para mirar el estado del tiempo, nevaba, la capa de nieve era considerable, a las 8 de la mañana estaría imposible caminar hasta la cruz. Preocupación. Había calculado celebrar esta fecha en la Cruz de Ferro, hasta ahora todo se había cumplido, no contaba con el tiempo, con este tiempo, Chelo, la propietaria del albergue, el único que abría en Foncebadón en invierno, nos había dicho que se avecinaba la nevada más fuerte de la temporada. El argentino había amenazado que iba a roncar.., pero.. no le he escuchado, le daré la buena noticia cuando despierte, aunque la buena noticia haya sido para nosotros.
A las 7,30 h abro la puerta del albergue antes de desayunar y veo la capa de nieve, hay pisadas de algún vecino, ha dejado de nevar.
Chelo nos avisa que debemos ir por la carretera en lugar de por el camino, éste tendrá más nieve y por la carretera deberá pasar el quitanieves. Los más madrugadores han sido los franceses, los argentinos aún no se habían levantado cuando bajé a desayunar. Volvimos a comentar y felicitar a Chelo por la buena cena y la atención que nos brindó anoche en la cena comunitaria.
Antes de partir quiero recoger este momento de agradecimiento a la mujer que tan bién nos ha atendido.
Aunque considera no es necesario llamará al servicio de carreteras para informar no se demoren en pasar con la maquina quitanieves porque hay 10 peregrinos que están saliendo de Foncebadón.
Probé ir por el camino, los dos franceses ya habían salido, iría tras ellos. En principio no se veía mal, no era mucho lo que se hundían los piés.
..pero fuera ya del pueblo había tramos donde me hundía casi hasta la rodilla. Así no podía caminar, tuve que volver atrás, al pueblo y buscar el asfalto de la carretera que va a Ponferrada, el suelo sería regular, el nivel de la nieve también y.. en algún momento de la mañana debería pasar el quitanieves.
Los 3 kmt hasta la Cruz tuve que hacerlo con nieve hasta los tobillos, pero se caminaba bien, estaba blanda, las huellas de los dos peregrinos primeros que salieron estaban presentes. Miraba para detrás y escuchaba para ver y oir algún medio mecánico, el silencio era absoluto, solo el silbido de las ráfagas de viento lo alteraba.
A las 8,30 h había salido del albergue, casi hora y media tardé en llegar a la Cruz. Esperaba este momento, lo deseaba, lo había conseguido en un 24 de febrero. Inicialmente no pensé en el color blanco, ni en las dificultades, ahora lo prefiero, si hubiera escrito un guión de película lo habría dibujado así, por todo ello era muy feliz, sentía que Ricardo también lo era. Ahora subiremos y abrazaremos la cruz, solos, sin que nadie nos moleste por tener alguien próximo que espere su turno, como ocurrió en aquella primera vez de un 30 de septiembre de 2013.
30 de septiembre de 2013
Y.. como en los guiones de película con finales felices, al subir a la Cruz de Ferro, levantar lentamente la vista hacia su cumbre, bajarla, y mirar el plano lejano de enfrente por el que hemos de transitar, surge desde atrás la máquina salvadora; los tempos han sido perfectos.
En este perfil de la etapa se aprecia la altura de los lugares donde estamos, la Cruz de Ferro es el punto más alto del Camino Francés. En el Acebo veremos luego que también había mucha nieve pero no ya en Riego de Ambrós, 600 m menos de desnivel, este pueblo lo pasé ya por el camino de tierra y roca. A los 1000 m me desvié ya de la carretera, fueron ella y la máquina mis salvadoras y de los demás peregrinos, porque por el terreno de tierra y monte no se habría podido descender, entre otras cosas porque no "habría camino" por estar tapado por la nieve.
Cuatro horas y once kmt caminando por asfalto limpio de nieve por la quitanieves, aparece un pueblo de tarjeta de navidad.
Tejados de pizarra negra, hoy blancos por la nieve, se ofrecen a la vista de este solitario caminante. Se agradece, su proximidad multiplica los deseos de llegar y comer y beber algo caliente. El Acebo de San Miguel, le recuerdo en septiembre pleno de gente, peregrinos, y muchos espacios de hostelería ofreciéndose. Era consciente de que hoy iba a hallar otro mundo, otro pueblo nada parecido a aquel, no solo por el color. Uno solo de los establecimientos públicos estaba abierto, había gente del pueblo, poca, espacio caliente y acogedor, no faltaba nada de aquello en lo que había pensado. Fueron 45' para recuperar, donde volví a reencontrarme con algunos de los peregrinos con los que había cenado y dormido en Foncebadón, como la familia argentina, padres e hijo, que superilusionados y felices estaban haciendo el Camino.
Cinco meses después de la fecha de hoy volvería con mi nieto, sus padres, la abuela y Woody. Color y calor y otras emociones, como enseñar a tu nieto otro mundo diferente y pedagógico. En esa fecha de julio volvía el pueblo que conocí en el 2013, bueno, no, era igual colorido, azul, verde, amarillo.. pero con casas reformadas e instalaciones hosteleras nuevas y de standing alto y buenas ofertas como una amplia piscina con la que no contaba y que fue un extraordinario regalo para todos, el Hotel y Albergue La casa del Peregrino. No dormimos allí, había reservado en el Hostal, Bar y Restaurante donde me calenté en el día de nieve.
Una hora de diferencia entre la foto de acceso y la de salida caminando por la adoquinada calle central de Acebo. Curioso leer el mural en el muro de piedra y saber algo de la historia local y del Camino.
Es notable la reducción de nieve a medida que restamos metros a la altitud. Aún continuaría por la carretera después del pueblo hasta aproximadamente 1 kmt antes del próximo pueblo, Riego de Ambrós.
En este pueblo, 200 m menos de altitud, la nieve parece ya un recuerdo del pasado. Es alargado y de igual arquitectura rural que El Acebo. El terreno descendente se vuelve peligroso, está húmedo, hay mucha roca y piedra, resbala, hay que ser muy prevenido, una caída puede chafarte el Camino. Disfrutar del sentido de la vista es obligado pero lo mejor es parar y girar la cabeza, cuando muevas los pies la vista debe estar observando el terreno donde has de pisar y no hacerlo si es posible sobre las rocas mojadas. Hasta bajar a Molinaseca son casi 5 kmt en descenso continuo, 300 m de desnivel hay que hacer hasta ver y oir las aguas del Sil. Una hora y veinte minutos.
Molinaseca esta considerada como uno de los pueblos más bonitos de España, un pueblo grande ya, cerca de 1000 habitantes. Como en las anteriores localidades, tengo dos estampas distintas, la de este día de invierno y la de mi primer camino en el 13 y la de 5 meses después con mi familia. Cara y cruz, distintas, ambas con encantos. La actual muy breve, el tiempo que duraba cruzar la calle principal escuchando mis pasos porque eran practicamente el único sonido que se escuchaba. La estampa de Julio con mucha gente y movimiento, verano, vacaciones, agua, calor, baños, pequeñas embarcaciones o colchonetas más bien con remos.